lunes, 16 de marzo de 2009

Delgada prolongación de la mano. Sexto dedo de metal obediente, sumiso. Testigo mudo de silencios ajenos, llenos de voces. Garabatos del alma, balbuceos de la mente.

La angustia del poeta frente a la página en blanco. El embriagador placer de la obra terminada.

La obra abierta, el libro cerrado. Dibujos de tinta, delgadas líneas formando figuras indescifrables. Hojas lisas que acumulan palabras como palimpsestos. Tachaduras, reescrituras, manchas de tinta. Extraña danza sobre el papel, cruel caricia. Sangre azul la que destila el poeta.

La angustia del poeta frente a la obra terminada. El placer embriagador de la página en blanco.

La sangre derramada.

Laura Rabaudi

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